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Discriminación a la comunidad LGBTQ+ en Perú: Un repaso histórico y actual

  • Punto de Vista
  • 19 sept 2024
  • 4 Min. de lectura

La lucha por los derechos de la comunidad LGBTQ+ en Perú ha sido una travesía marcada por avances limitados, discriminación persistente y un lento reconocimiento de sus derechos fundamentales. A pesar de algunos progresos en las últimas décadas, la comunidad sigue enfrentando numerosos desafíos, tanto sociales como legales.


Década de 1980: La lucha por visibilidad


Durante la década de 1980, la visibilidad de la comunidad LGBTQ+ en Perú era prácticamente nula. Aunque existían espacios clandestinos donde las personas de la comunidad podían reunirse, cualquier expresión pública de su orientación sexual o identidad de género era duramente reprimida. La falta de legislación y la fuerte influencia de la Iglesia Católica en la sociedad peruana propiciaron un entorno de marginación y silencio.

A finales de los años 80, comenzaron a formarse los primeros movimientos LGBTQ+ organizados, aunque con mucha cautela. Estos grupos buscaban concienciar sobre la discriminación que sufrían las personas homosexuales y transexuales, así como promover la visibilidad de la comunidad en los medios de comunicación y en la esfera pública.



Años 1990: Primeros pasos hacia el reconocimiento


La década de 1990 marcó un punto de inflexión en la lucha por los derechos LGBTQ+ en Perú. A medida que los movimientos de derechos humanos y organizaciones internacionales tomaban más fuerza, la comunidad LGBTQ+ en el país comenzó a ganar mayor visibilidad. En 1997, la organización Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) celebró su primera Marcha del Orgullo, un evento histórico para el país. A pesar de la visibilidad creciente, la discriminación social seguía siendo la norma y la protección legal era prácticamente inexistente.



Años 2000: El lento camino hacia la igualdad


En la primera década del siglo XXI, la discriminación continuaba manifestándose en diversas formas, desde la exclusión laboral hasta la violencia física y psicológica. Sin embargo, algunas iniciativas comenzaron a abrir la puerta a un debate más amplio sobre los derechos LGBTQ+. En 2004, Perú firmó la "Declaración sobre la orientación sexual e identidad de género" de las Naciones Unidas, comprometiéndose a combatir la discriminación.

A pesar de estos compromisos internacionales, los avances dentro del país fueron lentos. En 2010, un informe de Amnistía Internacional destacó el alto nivel de violencia y discriminación que sufrían las personas LGBTQ+ en Perú, especialmente las mujeres trans, quienes enfrentaban una tasa alarmante de asesinatos y violencia física.



Actualidad: Luchas pendientes


A pesar de algunos avances, la discriminación hacia la comunidad LGBTQ+ sigue siendo un problema profundamente arraigado en la sociedad peruana. Las parejas del mismo sexo no tienen derecho al matrimonio ni a la adopción, y el reconocimiento legal de las personas trans sigue siendo una lucha constante. En 2023, activistas de derechos humanos continúan presionando por una ley de identidad de género y por la legalización del matrimonio igualitario. Además de esto, existen otras leyes que son pospuestas por el gobierno con la finalidad de no brindarle beneficios a esta comunidad.


En una entrevista con Punto de Vista, Verónica Ferrari, activista de la comunidad LGBTQ+ no mencionó que hoy en día vivimos bajo una dictadura del congreso; puesto que estos tiene más influencia que los poderes, logrando así que se postergue e inhabilite leyes que benefician a la comunidad.




Discriminación en en el día a día


La discriminación es una lucha importante con la que la comunidad LGBTQ+ tiene un fuerte enfrentamiento; a pesar de que ya se han logrado avances positivos en cuanto a la aceptación de las personas de la comunidad LGBTQ+, aún hay situación de discriminación para esta comunidad, en cuanto a una encuesta realizada por Punto de Vista para conocer las opiniones de nuestros lectores, se llegó a analizar que según la percepción de los participantes, el 54% creía que las personas LGBTQ+ se sentían inseguras en nuestro país, pero para no dejarlo como una suposición, conversamos con Jonathan Bendayán, un joven estudiante gay, que nos confirma que vivir hoy en día dentro de una sociedad discriminadora es todo un desafío para la comunidad LGBTQ+.






Estudios que muestran cifras desgarradoras


Un estudio reciente del Ministerio Público, que revisa casos de asesinatos de personas LGTB entre 2012 y 2021, reveló que solo el 2.2% de las investigaciones fiscales mencionan la discriminación por orientación sexual o identidad de género como posible motivo de los crímenes. Sin embargo, tras analizar las pruebas, especialistas detectaron que al menos el 68% de los asesinatos presentaban signos de violencia motivada por prejuicios hacia esta comunidad. Además, casi la mitad de los casos no ha obtenido condena debido a la falta de pruebas suficientes para procesar a los culpables.




En 2017, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) presentó un panorama preocupante para la comunidad LGBT en Perú. Según el informe, el 56.5% de las personas LGBT no revela su orientación sexual o identidad de género por temor a sufrir discriminación o agresiones. Además, la segunda encuesta sobre derechos humanos mostró que el 47% de los heterosexuales en el país cree que la comunidad LGBT es un grupo altamente discriminado, siendo percibido como el más afectado por la discriminación en el Perú.


Un largo camino por recorrer


La historia de la discriminación contra la comunidad LGBTQ+ en Perú es una historia de resistencia y de avances lentos. Aunque algunos sectores de la sociedad muestran mayor apertura y tolerancia, la batalla por el pleno reconocimiento de los derechos LGBTQ+ aún está lejos de ganarse. La comunidad sigue enfrentando retos importantes, tanto en términos legales como sociales, pero su lucha no cesa. 

El camino hacia una sociedad más inclusiva es largo, pero la creciente visibilidad y organización de la comunidad LGBTQ+ en Perú muestra que el cambio es posible, aunque sea a paso lento.




Fuentes:


Redactado por: Andrea Valles y Claudia Pacheco

 
 
 

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